Querida amiga.En estos momento te escribo desde mi escritorio, quería hacerte saber que siempre fuiste fiel compañera durante largas temporadas, me has acompañado en los momentos más amargos, cuando estaba ciego y lo veía todo perdido.
Te escribo aquí... porque me acuerdo de ti.
Ojalá pudiese expresar más de un millón de cosas para definirte, pero no las hay. Se que aunque hayas estado a mi lado, nunca lo he valorado, nunca he tenido el valor de mostrarte algo para que no te sientas sola. Jamás vi nada bueno de ti, constantemente me impulsabas en las situaciones más tristes, me sentía sólo y no supe ver que estabas ahí, jamás te tomé en cuenta para nada, te maldecía constantemente, insistiendo por qué tenías que ser tu quien estuviese conmigo. Jamás te vi como algo en que apoyarme, nunca fuiste un pilar fundamental en mi vida y aún así, siempre estuviste ahí.
Ahora que se realmente que has estado esperándome durante mucho tiempo, quiero valorarte, siempre has permanecido sola, esperando los momentos en los que yo pensase en ti para dar un paso al frente. Nunca te vi. Te pido perdón por haberme portado mal contigo, no merecías que te hiciese sufrir y ahora me arrepiento, y escribo. Discúlpame por odiarte, por hacerte sentir mal, por no valorarte. Por ser un mal amigo.
Ya no me siento sólo y es por ello que ahora se quien eres. Quiero que también sepas, que cuando vuelvan las malas rachas, los problemas y malas situaciones en las que me encuentre evadido del mundo. Te veré.
Hasta entonces, yo seré ese que te acompañe en tus ratos.
Mi gran amiga, soledad.
Ezequiel
que gran texto, yo creo que todos necesitamos muchas veces de la soledad, aunque aveces la tenemos cuando no la queremos.
ResponderEliminar